El dibujo es como hablar sin tener que usar palabras.
No hace falta ponerse serio: dibujar es sacar lo que tienes en la cabeza y dejarlo caer en forma de líneas en lo que tengas a mano. Un papel, la esquina de una libreta, la servilleta del café… da igual. Lo que cuenta es que es tu manera de enseñar cómo ves el mundo, a tu manera.
Tipos de dibujo
La teoría dice que hay dos grandes formas: a mano alzada y lineal.
Dibujo a mano alzada
Aquí mandas tú. Nada de reglas, nada de medidas exactas. Es soltar la mano y dejar que la idea fluya. Seguro que te ha pasado: estás distraído en clase o en una reunión y de repente llenas el margen de la hoja con garabatos. Eso ya es dibujo a mano alzada. Es entrenar el ojo, soltar la mano y, sobre todo, pasarlo bien.
Dibujo lineal
Este es el “formal”: reglas, compás, escuadras… Aquí la idea es que las cosas queden precisas. Como cuando se hacen planos de una casa o un diseño técnico. Todo medido y colocado. No es tan libre, pero tiene su encanto si lo que te gusta es el orden y la exactitud.
En realidad, da igual cuál uses: ambos son formas de expresarte. Lo importante es que el dibujo siempre ha estado ahí como herramienta básica del arte y la creación, desde los primeros bocetos hasta los planos más técnicos.
👉 Esto solo empieza aquí. En las próximas entradas iremos descubriendo más trucos, materiales y técnicas para disfrutar todavía más del dibujo. ¡Nos vemos pronto!
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