Un toque de color a la vida… Tipos de Pinturas 3 – Pinturas al agua

Seguimos con las pinturas, y la verdad es que dejamos lo mejor para el final: las que tienen base de agua. Son fáciles de usar porque no necesitan disolventes tóxicos. Con agua del grifo puedes diluir y limpiar. No huelen fuerte, secan rápido y además son más ecológicas. Hay muchas opciones según lo que quieras pintar.

Pintura plástica

La más usada en paredes de casa. Puede ser mate o satinada (con un brillo suave). Hay muchos colores y se limpia con un trapo si se mancha.

Pintura al temple

También llamada témpera. Seguro que la recuerdas de la guardería, la pintura de dedos, pero esta pintura era lo más utilizado para la pintura en la Edad Media. Se encontró también en sarcófagos egipcios y esto la convierte en una de las técnicas pictóricas más antiguas que se conoce. Básicamente se mezclaba un pigmento diluido con agua y un aglutinante como la yema de huevo, la glicerina, goma…  Algunos de los pigmentos que utilizaban en la Edad Media para esta técnica eran muy tóxicos, como el cinabrio (un mineral de sulfuro de mercurio), para conseguir el color bermellón. Hoy en día son completamente seguras, se fabrican con pigmento y goma arábiga, que es una resina de ciertas variedades de acacia (un árbol). Es una pintura espesa, se puede diluir en agua o utilizar directamente dependiendo del acabado que busques y del tipo de trabajo.

Chalk paint

Muy usada en decoración, sobre casi cualquier superficie, incluso barnizada. Su ingrediente principal es la tiza, por eso el acabado tiene ese aspecto tan fácil de reconocer y poroso. Es como pintar con tiza líquida.

Acuarelas

Parecidas a la témpera pero con acabado transparente. Vienen en pastillas o tubo. Incluso secas se pueden reactivar con agua. Necesitan papel grueso (300 g) o lienzo porque el agua rompe el papel fino. El sol aclara los pigmentos, así que mejor proteger los trabajos con fijador o cristal y evitar que estén demasiado expuestos.

En este texto te dejo enlaces para que puedas encontrar productos adecuados sin ninguna dificultad, y este juego de viaje como extra que me parece simplemente genial: caja de acuarela campo Plus

Pastel

No es dulce, es pigmento en barra, parecida a la tiza escolar pero con más pigmento. Se aplica directa y se difumina con dedos o bastoncillo. Es frágil y se gasta rápido. No lleva aglutinante, así que hay que fijar el pigmento con fijador o laca de pelo. También se puede rascar pigmento y diluirlo en agua para un efecto de acuarela.

Otro tipo de pintura pastel es el pastel al óleo, que es como una cera escolar, pero mucho más grasa y pigmentante. Se difumina y mezcla fácilmente.

Pinturas textiles

Son pinturas acrílicas con un fijador textil para que no se borren con agua. Son geniales para personalizar cualquier prenda de ropa o calzado de loneta, super versátiles, son opciones muy divertidas para personalizar tu día a día y a los más pequeños de las casa les gusta especialmente. Hay versiones en spray, 3D, con purpurina, metalizada, que brillan en la oscuridad o con la luz ultravioleta y también en rotulador. Se aplican con el bote, pincel o con aerógrafo.

Pintura acrílica

Hoy se usa en muchos campos. Es versátil y es la que se utiliza en las miniaturas de (por ejemplo) Warhammer o Mordheim. Tiene resina acrílica como base. Seca rápido y hay muchas variantes: brillo, mate, satinado, sombras o lavados, texturas para terreno…

Marcas más comunes de pintura acrílica

En miniaturas destacan Vallejo, Army Paint y Citadel. Son fáciles de conseguir, con calidad y variedad.

Tipos de pintura acrílica

  • Estándar: Densas, hay que diluirlas. Agítalas bien antes de usar. Normalmente necesitas dos o más capas para cubrir bien.
  • Bases: Buena cobertura y muchos colores. Son la base de casi todos los trabajos.
  • Pincel seco: Muy densas y con pigmento claro, pensadas para esa técnica.
  • Efectos: Colores y acabados para imitar óxido, grasa, sangre, craquelado, etc.
  • Texturizantes: Sobre todo para las peanas de miniaturas. Tonos de tierra, arena o nieve.
  • Tintas cristal: Muy líquidas, brillantes y con mucho pigmento, pero no cubren del todo. No confundir con pintura para cristal: el nombre viene del acabado.
  • Tintas para sombras: Muy líquidas, acabado satinado. El pigmento se acumula en los huecos, marca detalles y da definición.
  • Metalizadas: Densas, con pigmentos que reflejan la luz para imitar metales como oro o plata. Funcionan mejor sobre imprimación brillante.

Cada marca tiene muchos colores y formatos, incluso pinturas para aerógrafo. Aunque hay tablas de equivalencia entre marcas, los tonos nunca son idénticos, así que mejor no cambiar a mitad de un trabajo.

Estas son las pinturas al agua más importantes y comunes. ¿Te falta alguna? ¿Tienes dudas sobre cómo usarlas? Déjalo en comentarios y comparte tu experiencia. Así todos aprendemos más. Y si no quieres perderte las próximas entradas, suscríbete. Un saludo. ¡Nos vemos pronto!

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Consejos para cuidar tus pinceles

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Cuidar los pinceles es importante para que duren más tiempo y no tengas que comprar nuevos cada poco. A mí me fastidia mucho cambiar una herramienta con la que ya me acostumbré a trabajar. Prefiero elegirlos en persona, en tienda, y no por internet, donde las fotos a veces engañan, te llegan pinceles que sueltan pelo o son más gruesos o más finos de lo que esperabas… Así que mejor cuidarlos bien, también por bolsillo.

Limpieza básica

  • No dejes los pinceles en un bote con el pelo apoyado y metido en agua o pintura. Si la pintura se seca, hay que ponerlos en remojo, pero intenta que no se apoyen sobre el pelo.
  • Después de pintar, quita lo que quede de pintura con un papel o trapo de algodón, sin apretar demasiado.
  • Aclara en agua limpia y repite un par de veces, cambia el agua. Si usaste óleo o sintéticas, usa disolvente (aguarrás, trementina, etc.). ⚠️ Hazlo siempre con ventilación y guantes.
  • Lava con jabón (sirve uno normal, champú o uno para pinceles). Yo uso la pastilla de jabón lagarto: económica, neutra y natural, pero si quieres uno específico, este de aquí es estupendo, limpia muy bien e hidrata los pinceles. Haz círculos en la palma de la mano para limpiar bien la base del pelo. Aclara con agua tibia (no caliente).
  • Seca con papel o trapo y deja que se sequen en horizontal o sobre una superficie plana. Evita que la madera bajo la virola se empape.
  • Coloca la punta en su forma antes de que el pelo se seque. Este otro producto te ayuda a que mantengan la punta en buen estado o a recuperar pinceles que empiezan a dañarse: Restaurador de pinceles

Secado y guardado

Si no vas a usarlos en un tiempo o ves que alguna punta está dañada, pon un poco de queratina líquida, vaselina, aceite de oliva o jabón para que recuperen la forma. La marca Vallejo tiene un producto para restaurar pinceles. Antes de volver a pintar, lávalos con agua y jabón.

Cuando estén secos, guárdalos con capuchón si lo tienes. Si no, ponlos con el pelo hacia arriba, sin que toque nada, o tumbados en una funda portapinceles. Guárdalos en un sitio fresco, seco y sin sol directo.

Este tipo de soporte es super útil para secar los pinceles : soporte para pinceles

Consejos mientras pintas

  • No uses el pelo del pincel para remover la pintura: mejor un palillo o la parte trasera del mango.
  • Ten pinceles distintos para cada tipo de pintura: acrílico, óleo, sintéticas… uno para cada cosa.
  • No metas el pincel más allá de 3/4 del pelo: la pintura que entra en la virola puede deformarlo si se seca.
  • Aclara el pincel en agua (o disolvente) antes de cargar pintura, así evitas acumulaciones.
  • El proceso ideal: pintar → aclarar → secar en papel o trapo → cargar pintura → pintar otra vez.
  • No dejes pinceles dentro del bote de agua o pintura si no los usas.

Otro producto super útil mientras pintas, para tener tus pinceles siempre a punto: Enjuagador de pinceles


¿Te sirvió esta guía rápida para cuidar los pinceles? ¿Echas algo en falta? ¿Tienes algún otro truco? ¡Comenta! Tu experiencia puede ayudar a otros.

Un saludo. ¡Nos vemos pronto!

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Un toque de color a la vida… Tipos de Pinturas 2 – Sintéticos

Acuarela, óleo, gouache, chalk paint…
Son muchos los tipos de pintura que podemos encontrar en el mercado. Cuando salimos de la pintura de dedos y las ceras de colores todo empieza a complicarse, ya que se dividen también por la base, el diluyente, el formato, el acabado… Intentemos arrojar algo de luz sobre el color.

Pinturas sintéticas

⚠️ Importante: todas las pinturas sintéticas son productos químicos que pueden resultar nocivos para la salud. Usarlas siempre con buena ventilación, guantes y mascarilla adecuada. Evita la exposición prolongada y no olvides proteger el entorno al aplicarlas.
Están formuladas a base de aceites derivados del petróleo. Para utilizarlas es necesario el uso de disolventes como aguarrás o nitrocelulósico. Son poco ecológicas, tienen un olor fuerte y por lo general tardan en secarse. Es necesario tomar precauciones personales como mascarillas y una buena ventilación para su uso. Son mucho más resistentes que las pinturas al agua.

Dentro de las pinturas sintéticas podemos encontrar diferentes productos o «subclases»:

Esmaltes sintéticos

Lo más destacable de estos esmaltes es su dureza. Son espesos y con un olor fuerte (recuerda, son sintéticos). Es necesario un disolvente adecuado para diluirlos.

Te dejo un enlace de compra por aquí: https://amzn.to/46TMEOw

Pinturas epoxi

El epoxi es un polímero termoestable. En palabras sencillas: son rígidos, el calor no los funde sino que los carboniza a altas temperaturas. Se utilizan en multitud de productos y tienen la característica del «bicomponente»: la resina epoxi y un catalizador. Cuando los dos componentes se mezclan se produce una reacción química que endurece la mezcla. En el caso de la pintura, esto hace que al secar se convierta en una superficie dura y resistente, más parecida a una resina que a una pintura. Se usa en porcelana (bañeras), cerámica (baldosas), cemento y hormigón. Y un enlace por aquí con una idea estupenda para renovar la cocina o el baño de tu casa de una forma bastante sencilla, si eres manitas este producto te va a encantar: https://amzn.to/3W5LJV6

Aerosoles o spray

Se secan rápido y son fáciles de aplicar.

Tintes y pátinas

Dan color sin ser cubrientes. Se usan, por ejemplo, para dar color a la madera sin tapar la veta. También hay tintes con base al agua y en polvo para diluir al gusto. Las pátinas son ceras con pigmento, muy usadas para efectos de envejecido al aplicarlas sobre una superficie pintada en blanco.

Colorantes

Productos de color concentrado usados para cambiar el tono de la pintura. Existen los de tipo universal, que pueden aplicarse tanto a pinturas al agua como sintéticas, y los de tipo epoxi para conseguir un tono personalizado con las pinturas sintéticas, permitiendo lograr cualquier acabado.

Te voy a dejar aquí un par de enlaces para facilitarte encontrar el producto que más se adapte a tus necesidades, por ejemplo, colorantes para epoxi, pigmento de polvo de mica, que es universal, y un pigmento a base de agua.

 

Barnices sintéticos

Se aplican sobre superficies pintadas o sobre madera para proteger y dar brillo. Crean una capa dura y resistente al desgaste, la humedad o los rayos UV. Al igual que el resto de pinturas sintéticas, requieren buena ventilación y protección al aplicarlos, ya que sus disolventes resultan nocivos.

Para que puedas encontrar más fácil los barnices, te dejo unos enlaces, de un barniz transparente para madera, un barniz en spray para multitud de superficies, y por supuesto, un barniz satinado (no demasiado brillante pero no llega a ser mate) para tus miniaturas y modelismo.

Esta ha sido la segunda entrega de la serie sobre tipos de pintura. En la próxima entrada veremos las pinturas al agua. Aquí hemos visto las más habituales en DIY y en uso doméstico, aunque existen muchas más variedades en el mundo profesional. ¡Nos vemos pronto! Y recuerda: conocer cada pintura es como descubrir una nueva herramienta para dar vida a tus ideas. Eso sí, ojo con las sintéticas: no son para usar alegremente en casa, siempre mejor en espacios ventilados y con protección.

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El dibujo

El dibujo es como hablar sin tener que usar palabras.

No hace falta ponerse serio: dibujar es sacar lo que tienes en la cabeza y dejarlo caer en forma de líneas en lo que tengas a mano. Un papel, la esquina de una libreta, la servilleta del café… da igual. Lo que cuenta es que es tu manera de enseñar cómo ves el mundo, a tu manera.

Tipos de dibujo

La teoría dice que hay dos grandes formas: a mano alzada y lineal.

Dibujo a mano alzada

Aquí mandas tú. Nada de reglas, nada de medidas exactas. Es soltar la mano y dejar que la idea fluya. Seguro que te ha pasado: estás distraído en clase o en una reunión y de repente llenas el margen de la hoja con garabatos. Eso ya es dibujo a mano alzada. Es entrenar el ojo, soltar la mano y, sobre todo, pasarlo bien.

Dibujo lineal

Este es el “formal”: reglas, compás, escuadras… Aquí la idea es que las cosas queden precisas. Como cuando se hacen planos de una casa o un diseño técnico. Todo medido y colocado. No es tan libre, pero tiene su encanto si lo que te gusta es el orden y la exactitud.

En realidad, da igual cuál uses: ambos son formas de expresarte. Lo importante es que el dibujo siempre ha estado ahí como herramienta básica del arte y la creación, desde los primeros bocetos hasta los planos más técnicos.

👉 Esto solo empieza aquí. En las próximas entradas iremos descubriendo más trucos, materiales y técnicas para disfrutar todavía más del dibujo. ¡Nos vemos pronto!

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🎓 Estudios a distancia: lo que nadie te cuenta hasta que te lanzas

Estudiar desde casa suena cómodo.

Hasta que empiezas…

No tienes que fichar a una hora, no tienes que salir corriendo a clase, pero tampoco tienes nadie que te espere. Ni timbres. Ni caras conocidas. Ni esa obligación opresora que te empuja a estar donde se supone que debes estar. 

Espera…. no hay nadie que te controle a qué hora entras o sales, no hay un timbre que te obligue a dejar una asignatura justo cuando estás en un momento inspirado o centrado, no hay caras conocidas que dan voces y preguntan sin parar cosas que se explicaron ya 15 veces…. visto así no suena tan mal no?

Cuando decides estudiar a distancia, la motivación se vuelve tu única alarma.

Para mí fue un salto sin red. Estaba cerca de los 40 cuando me lancé al Bachillerato de Artes online. Ya no era una estudiante con tiempo y energía, sino una adulta con trabajos, cargas, cansancio, dudas y unas cuantas heridas… y también con una mente que funciona de manera distinta.

Nadie te prepara para lo que vas a sentir.

Pero lo sientes igual. Sientes inseguridad, dudas, la sensación de estar perdida y de no saber ni por dónde empezar. En una mente neurodivergente esto se multiplica: cada paso parece más grande de lo que es. Hasta que empiezas. Y entonces, poco a poco, todo fluye, sin interrupciones molestas de personas ajenas, sin profesores que cortan tu concentración con cambios de tema obligatorios, sin compañeros que interrumpen constantemente o que se burlan cuando preguntas, sin ruidos de pasillo ni presiones externas. Estás tú, tu ritmo y tu manera de aprender. Y con ello aparece algo poderoso: la autonomía. Descubres que puedes organizarte sin depender de un aula, que tu concentración vale más de lo que pensabas, y que cada paso que das por ti misma refuerza tu autoconfianza.

El primer día, lo único que tienes es un usuario y una contraseña provisional, y una presentación por videoconferencia, que te anima e ilusiona pero no es obligatoria.
Después, una plataforma con textos, tareas, fechas. No hay bienvenida con aplausos ni discurso motivador. Eres tú.
Tú y la decisión de estar ahí, incluso cuando no sabes si puedes con ello. (Pero puedes)

¿Y cómo funciona, en serio, eso de estudiar a distancia?

Cada centro tiene su sistema, pero hay una estructura común:
una plataforma digital, un calendario de exámenes y entregas, y una red de profesores que están, aunque no los veas.

En mi caso, estudié en un centro de Aragón. Usábamos la plataforma Aeducar.
Desde el primer día tienes el calendario cerrado: tareas, test por unidad, fechas de exámenes presenciales.
No te puedes presentar a los exámenes si no tienes todo entregado. A veces parecía una presión añadida… pero en el fondo, me aportaba una paz extraordinaria: tener las fechas claras desde el inicio, sin sorpresas. Para una mente neurodivergente como la mía, ese orden fue un salvavidas.

Y aunque no hay clases en directo, sí hay tutorías.
Y sí, los profesores responden. Te escuchan, te guían. Pero tú tienes que dar el paso.

Ojo: no todos los centros funcionan igual. Si te lo estás planteando, pregunta.
No pierdes nada. Y quizás ganes algo que no sabías que todavía te estaba esperando.

Lo más difícil no es lo académico.

Es gestionar el cansancio.
Es tragarte la voz que te dice “esto ya no es para ti”.
Es sentarte cuando todo te pide levantarte.
Es no tirar la toalla después de una semana en blanco, ni después de una nota que pincha el ego.

Pero también hay algo que nadie te dice:
cada avance, por pequeño que sea, sabe distinto cuando lo consigues de adulta.
Sabe más a ti. Y si además tu cerebro aprende a otro ritmo o con otros métodos, la satisfacción es doble: logras avanzar sin renunciar a tu manera de ser.

¿Qué me ayudó a no rendirme?

– Tener el calendario desde el principio. Saber a qué atenerme.
– Organizar el curso en tramos cortos, sin mirar todo el Everest.
– Hablar con mis profes. Aunque no haya clase, están ahí.
– Recompensarme. No todo tiene que ser tan serio.
– Usar apoyos visuales y rutinas flexibles que encajaran con mi cabeza.
– Y tener a alguien, aunque fuera online, con quien compartir los avances. Porque hay días en los que necesitas saber que no estás sola.

En mi caso, lo único que realmente me ayudó en su momento fue tener un horario de referencia, parecido al de un Bachillerato presencial.
No lo seguía al pie de la letra, porque a menudo dejaba cosas a medias, pero verlo me recordaba las asignaturas que debía trabajar cada día. No era un método perfecto, pero me servía como brújula cuando me sentía perdida.
En aquel entonces ni siquiera sabía que existían las neurodivergencias, así que no podía entender por qué me costaba tanto seguir lo que se suponía que era “lo normal”.
Hoy, con más perspectiva, entiendo que ese pequeño gesto fue una estrategia de autorregulación adaptada a mi manera de aprender.

Pequeños trucos que hoy sé que funcionan

Divide las tareas en bloques de 20-30 minutos con descansos breves en las materias que te cuestan más o te resultan aburridas. La mente rinde mejor con pausas.
Cambia de entorno cuando te bloquees. A veces mover la mesa, cambiar de habitación o incluso estudiar en el suelo rompe la inercia.
Usa temporizadores visuales o apps sencillas. No hace falta nada sofisticado: un reloj de arena o un temporizador del móvil pueden ser tus aliados.
Apunta las ideas sueltas en un cuaderno o post-its. Así liberas la cabeza y evitas la sensación de caos.
Acepta que tu forma de aprender es válida. No tienes que copiar el método de nadie.

Estudiar a distancia es una forma de decirte a ti misma que sigues aquí.
Que aún tienes cosas que aprender, caminos que probar, versiones de ti misma que merecen existir.

Y lo haces desde casa, sí.
Pero lo haces contigo. Nadie te obliga.
Y eso es lo más valiente y esperanzador que puedes hacer.

¿Estás pensando en estudiar a distancia? ¿Ya lo estás haciendo? Me encantaría leerte en comentarios. Este blog también puede ser ese “alguien al otro lado”, recordándote que no caminas sola.

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